DEATH es una banda que llevó al metal a los límites de la pureza artística, del jazz y la complejidad de la música clásica sabiamente combinada con la crudeza del género. La banda tributo, ingeniosamente llamada Death To All para remarcar el carácter misionero de llevar la música de Chuck Shuldiner a todos, se presentó en una fría noche de martes de la capital colombiana. El tributo cuenta con integrantes que participaron en la parte más progresiva, compleja y técnica de la música de DEATH. Con el álbum 'Human' de 1991 inicia la elevada composición de Shuldiner hacia los estándares del jazz y la música progresiva que no terminarían en 'Symbolic' (1995) sino que sellarían el magnífico 'The Sound of Perseverance' (1998) y los proyectos aún más complejos con Control Denied. Con esa nómina de lujo era obvio que el concierto sería algo inolvidable. Más allá de polémicas por esta clase de tributos, queda claro que lo que escribí en el libro Bienvenidos al Sabbath no pierde vigencia: «(...) el metal se parecerá, cada vez más, a la música sinfónica, en la que los intérpretes buscan la mejor ejecución posible de las obras clásicas (...) solo en el underground se logra el nivel compositivo de los clásicos sin perder originalidad; las bandas tributo se suman a lo poco bueno que queda, permitiendo disfrutar en escenarios el legado de los héroes caídos y manteniendo viva su música más allá de los registros fonográficos». Esas palabras escritas hace más de cinco años se cumplieron al pie de la letra, o mejor, de la música en la presentación de Death To All. Las vocales muy similares de Max Phelps y la reconocida maestría de DiGiorgio y Hoglan, junto al guitarrista Bobby Koelble recrearon con fidelidad lo que hubiera sido un concierto de DEATH en los años noventa. Pero surge una pregunta fundamental ¿Cómo es que unos músicos tan virtuosos, capaces de ejecutar las composiciones de Chuck Shuldiner con tanta precisión y maestría, pueden ser tan sencillos y cálidos? La banda DEATH está en el olimpo de lo más destacado del género, eso no tiene discusión, así Chuck—en su libre albedrío—haya decidido explorar caminos de mayor musicalidad que los alcanzados por el dogma del death metal. Y menos mal que lo hizo, o la historia de la música planetaria no habría conocido que el metal puede ser artístico y letrado, leído, sabio, universal. Uno esperaría, entonces, músicos orgullos de su virtuosismo y por eso especiales, pero no. Los integrantes de Death To All se comportan como un death metalero más y eso lo transmiten en el escenario. Conclusión: más que músicos son verdaderos fanáticos del metal. Y de todo aquello que también sea buena música, lo que explica ese jugueteo con la música de RUSH que tal vez no muchos alcanzaron a notar. RUSH versión death metal. Brutal.